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jueves, 8 de octubre de 2020

Pimientos de piquillo con crema de marisco y huevos duros

 Hola amig@s, hoy puse a conjugar la imaginación , tenia unos frascos de Pimientos de piquillo, por ahí perdidos, y la verdad que los tenía para hacer , pues lo clásico con carne picada rellenos, y pensé por que no los relleno de otra manera, tenia también unos congelados de gambas y carne de mejillón que suelo utilizar cuando hacemos vinagreta de judías blancas con marisco, y por ¿Qué no? así que me puse manos a la obra.


Los ingredientes quedan reflejados en el Collage que represento en la imagen, como ya viene siendo costumbre.
Paso 1 : Pondremos a cocer tres huevos de la forma habitual
Paso 2 : vaciamos los pimientos en un plato para poder rellenarlos

 Podemos observar en la imagen los tres huevos ya cocidos y los pimientos del piquillo
3º paso : descongelamos las gambas y la carne de mejillón.



En la imagen observamos el marisco y la lata de atún que usaremos para la receta. ¡Nota ! no se le echaron muchos mejillones no fuera nos amargara el sabor no era nuestra intención, como íbamos a preparar rápidamente la receta descongelamos con agua templada bajo el grifo.

4º paso: Preparamos la trituradora para menudear todo y hacer la crema de marisco y huevo duro




En el fondo ponemos dos huevos duros troceados, para que los cojan bien las aspas, encima echamos las gambas, mejillones  y la lata de atún, se trata de hacer una crema espesa para poder rellenar los pimientos de piquillo, batimos un poco y observamos que la batidora no tira como debiera.
Añadimos un huevo entero clara y yema y una cucharadita de aceite de oliva, Batimos y ahora vemos que ya si tira, aunque te parezca que va duro insiste ya que te digo que debiera quedar una crema espesa, rematamos con unas especias al gusto en mi caso eche un poco ajo perejil seco y orégano, sal y batimos todo.


En la imagen se puede apreciar la consistencia de la crema, preparamos los pimientos uno a uno cerramos con un palillo mondadientes y rellenamos con cucharita, es mejor que no los llenes a rebozar ya que luego tendrás problemas para rellenarlos.
5º paso: Colocamos los pimientos ya rellenos sobre una bandeja de horno, apreciar como se ve el palillo.



Estos 9 son los de un solo frasco como nos quedó crema utilizamos otro frasco , de 9 de ellos 3 los dejaremos para hacer una salsa de pimientos que echaremos para hornear junto con el huevo que habíamos apartado que lo rallaremos por encima.

Triturado de los tres pimientos con su jugo para la salsa


Aquí ya tenemos rellenos los 16 pimientos
Ahora por encima rallaremos el huevo y echaremos la salsa para hornear a 160 grados durante 20 minutos.




Los pimientos ya horneados, es poco tiempo dado que los pimientos del piquillo ya se asaron en su momento antes de envasarlos, y no vaya a ser nos lo cargáramos, lo unico que buscamos es que el huevo que echamos en la batidora forme una masa conpacta parecida a la tortilla francesa, y fue lo que realmente conseguimos.






Bueno en las tres imágenes anteriores los pimientos listos para comer, si te animas que aproveche ,salieron buenísimos. Comimos dos días mi mujer y yo.


domingo, 13 de marzo de 2011

Gastronomía Gallega

Aunque no soy gallego me atraen mucho estas tierras, cargadas de paisajes, con gentes muy amables todas y sobre todo como no su gastronomía.
El principal atractivo de la gastronomía gallega es su variedad, hasta tal punto que cuesta trabajo decir cual es el plato típico de la región. Pero si hay algo común a todos sería una forma de cocinar familiar y cariñosa, artesanal, pausada, abundante y variada. Un mismo producto se prepara de múltiples maneras y en cada lugar tiene un distinto sabor. Se podría decir que la cocina gallega es una cocina clásica, en el sentido que se le da a esta palabra en la historia del arte, porque alcanza el ápice de su belleza con los elementos más sencillos y naturalmente combinados. El lacón con grelos es una de las comidas más típicas durante los meses fríos, desde San Martiño, a primeros de noviembre, hasta el martes de carnaval. Además del lacón cocido y los grelos enteros, se añaden patatas y chorizo. Otro plato fuerte es el cocido gallego, compuesto de jamón, carne de vaca y gallina, y chorizo, con grelos o repollo, patatas y garbanzos. Metidos de lleno en el invierno y especialmente en los días de Navidad, una de las carnes mas saboreadas es el capón, nacido en abril y cebado meticulosamente en la capoeira un mes antes del sacrificio. Son muchos los lugares de Galicia donde se ceban ritualmente, por lo menos desde el siglo XV, pero los de la Terra Cha y más concretamente los de Villalba, tienen un merecido crédito. Las empanadas merecen capitulo aparte. Se hacen de todo y todo puede meterse dentro de la empanada. Una de las características de la empanada gallega es la suavidad, ligereza y finura del pan, sobre todo en las de las zonas costeras. El compango va siempre azafranado, con aceite, pimiento y abundante cebolla. Hablar de pescados y mariscos en Galicia puede ser un tópico, pero no por ello vamos a callar. Existe una gran variedad de pescados, los más sabrosos son sin duda los que se pescan en las rías o en las proximidades de la costa: Merluza, rodaballo, lubina, mero, lenguado... Se degustan en las preparaciones clásicas, a la plancha, a la gallega o en caldeirada, o sofisticadamente adobados por cocineros especializados.
Pasando a los mariscos y moluscos, tenemos en el exquisito camarón un preciado aperitivo, como los calamares y los chocos, fritos o en su tinta, o la nécora. Los percebes concentran la quinta esencia de todos los sabores del mar. A continuación vienen los que se comen crudos como la almeja fina y la ostra. Otro grupo de mariscos hace plato fuerte como la centolla, la langosta, el bogavante, los langostinos, las vieiras y las almejas en sus mil variedades de salsas o el nutritivo y accesible mejillón. Hay, por fin, un molusco, el pulpo, que debemos citar por su humildad y porque se toma en todos los meses del año y en todas las ferias de Galicia. El pulpo "a la feira", cocido, troceado, adobado con pimentón y sal, y rociado con aceite crudo.
Entre los peces de río, podemos saborear las truchas y los salmones, las angulas y las anguilas, los sábalos, reos, lampreas...
Para terminar esta breve ruta por la gastronomía gallega, recordaremos la bondad de sus quesos frescos, la exquisita elaboración de la repostería y las filloas, que constituyen el más original y agradable postre que se puede saborear en esta tierra.
"Nada se cultiva en Galicia - dice el enólogo Xosé Posada - con tanto mimo como el vino". En toda Galicia se produce vino, aunque principalmente en la mitad sur. En una enumeración rápida, tendríamos que destacar las tres principales denominaciones de origen: Rías Baixas, Ribeiro y Valdeorras. Se pueden saborear, además, los propios de cada comarca, especialmente el vino de Amandi en la de Monforte, y los del valle de Verín y Monterrei, sin olvidar que una buena comida puede terminarse con la digestiva y reconfortante queimada.