jueves, 26 de agosto de 2010

Trucos para que las croquetas queden crujientes y doradas

En muchos bares y restaurantes vemos que las croquetas de pollo quedan muy bien hechas, crujientes y doradas. Lo que tienen los restaurantes por lo general es un aceite que siempre está muy caliente y unas freidoras muy espaciosas para albergar un gran número de croquetas a la vez. Debemos intentar conseguir en nuestras cocinas esas características similares para que nuestras croquetas de pollo nos queden igual de crujientes y doradas que las de la calle. El problema es que vamos a gastar mucho aceite y que vamos a poner las croquetas de pocas en pocas, no llenemos la sartén. A pesar de que el aceite esté caliente, debemos asegurarnos de que lo está muy muy caliente. Un truco es meter un trozo de cebolla hasta que se forma una espuma, entonces añadiremos las croquetas. Las croquetas de pollo se deben añadir al aceite el tiempo justo para que se doren, no más, y tras sacarlas del aceite, ponerlas entre papel de cocina para que rápidamente absorban el aceite. Esta es otra característica importante para evitar que nos queden pesadas y remolonas y no crujientes como deseamos.